La arquitectura no solo se centra en la estética o funcionalidad, es ante todo, una herramienta para la mejora de calidad de vida de las personas.
En la actualidad se está teniendo más conciencia de la diversidad humana, la arquitectura inclusiva y accesible convirtiéndose en un pilar fundamental para conseguir que los espacios construidos sean realmente adaptados para todos.
¿Qué es la arquitectura inclusiva?
Esta arquitectura es una filosofía de diseño que busca crear entornos adaptados a toda la sociedad, sin importar su condición. Va más allá de seguir el reglamento de accesibilidad, se trata de diseñar con la diversidad humana en mente.
Esta no solo está pensada para personas de movilidad reducida, sino personas mayores, niños o personas con cualquier tipo de discapacidad,o cualquier persona que tenga una manera diferente de interactuar con el entorno.
Más allá de las rampas: una visión integral
Durante años, cuando se señalaba a la arquitectura inclusiva únicamente se hacía por la incorporación de rampas y ascensores, como si eso fuera suficiente para que fuera un edificio adaptado. La realidad es mucho más compleja, un entorno inclusivo comienza con la planificación, desde la elección de materiales, la señalética, la distribución de los espacios hasta la integración del mobiliario urbano.
Un ejemplo de edificio inclusivo es la correcta iluminación y contraste cromático de los edificios públicos, facilitando el desplazamiento de personas con visión reducida. La implementación de sistemas de señalización sonora o táctil, en el puertas automáticas, baños adaptados y pasillos amplios para poder circular con sillas de ruedas o carritos infantiles.
Diseño universal: la base de la inclusión
Para entender la arquitectura inclusiva se debe tener conciencia del Diseño Universal. Este tuvo su origen en los años 90, con soluciones arquitectónicas que puedan ser utilizadas por toda la sociedad, sin necesidad de realizar adaptaciones especiales. Esto mejora la experiencia general del usuario.
Por ejemplo, una rampa que su principal usuario es una persona con silla de ruedas, pero una persona con cochecito de bebé sale beneficiada también.
Ventajas económicas y sociales
La inclusión en la arquitectura no es un aumento económico, al contrario se evitan reformas futuras y amplía el rango de usuarios. Existe un refuerzo de compromiso social y ético de las constructoras, estudios de arquitectura y promotores.
La sociedad actual tiene al envejecimiento, donde las diferencias funcionales son cada vez más visibles y reclamadas, entonces esta arquitectura es una inversión al futuro.
